El CD Casinos se impone al CF Náquera con una actuación arbitral bochornosa

Jamás se ha presenciado semejante cataclismo arbitral al vivido en este derbi comarcal. Uno suma todas las plagas que sufrió Egipto (según la Biblia) y ni siquiera anda cerca de la dañina actuación del colegiado del partido, quien actuó con una enorme soberbia y un lamentable desdén por jugadoras y entrenadores de ambos equipos. Expulsó sin ningún motivo al técnico local, Rafa Guillén, quien si destaca por algo es por la extremada educación y el respeto con los que se dirige hacia todo el mundo. Y luego le mostró dobles tarjetas amarillas a Mylena, Eva y Virgi (jugadoras del CF Náquera). A todas ellas les faltó al respeto, con expresiones machistas que dudamos mucho que se atreviera a dirigir a un equipo de hombres. El sainete arbitral se culminó con errores en la atribución de los goles y fallos en la redacción del acta: allí consta que también Ruth (jugadora del club naquerano) fue expulsado, cuando existen pruebas audiovisuales de que eso no es así. En fin, puro esperpento.
Tan condenable es la violencia que ejercen algunos energúmenos contra los árbitros (quienes merecen el mayor de nuestro respeto)… como quienes, perteneciendo al colectivo arbitral, tratan con desdén y malos modos a las jugadoras; ser colegiado de fútbol no da derecho a vilipendiar a unas jugadoras que merecen exactamente el mismo respeto que si fueran jugadores de fútbol. Del mismo modo que hay descerebrados que insultan a mujeres árbitro (por el simple hecho de ser mujeres), y por ello merecen nuestra más enérgica condena, no podemos permitir que un colegiado pueda hablarle mal a unas jugadoras de fútbol. Son dos caras de un mismo mal: el machismo.
Para no ahondar más en la herida, concluiremos diciendo que tan perniciosa es la ausencia de autoridad como la presencia de una autoridad absoluta. Parece que un árbitro puede decirle a un futbolista “dedícate a jugar” con la mayor naturalidad… pero si es un futbolista quien le dice al trencilla “dedícate a arbitrar”, es casi seguro que será castigado. Ese tipo de ‘relaciones desiguales’ (y, por tanto, injustas) merece una reflexión profunda, porque no es un asunto que deba tomarse a la ligera. Esto no es algo que afecte sólo al Deporte, sino a muchas relaciones entre personas, en los más diversos ámbitos de la vida.
Ciñéndonos (¡por fin!) a lo estrictamente deportivo, diremos que el triunfo local (3-0) no se ajustó realmente a lo vivido en el partido. El CD Casinos partía como favorito al triunfo: antes de disputarse este encuentro, el equipo peladillero ocupaba la sexta posición; pero el CF Náquera ya había demostrado en el partido de la primera vuelta que era capaz de plantarle cara a su rival. Y en el partido de la segunda vuelta, volvió a hacerlo.
La primera parte del equipo local no fue buena: Amparo, el ‘cerebro’ del equipo casinense, no estaba inspirada; las bandas del ataque del CD Casinos no tenían profundidad; y apenas le llegaban balones en condiciones a Noemí, el referente ofensivo local (y máxima artillera del grupo II de Segunda Regional). El mérito del conjunto visitante fue mayor si tenemos en cuenta que sólo contaba sólo con 12 jugadoras y que una de ellas (Mylena) actuaba como portera sin ser esta su demarcación natural (la guardameta Aída está lesionada). También el CD Casinos contaba con varias bajas.
Con un planteamiento defensivo impecable y algunos contragolpes peligrosos, se llegaba al descanso. La sensación era de un CF Náquera que había merecido un más favorable tanteo… pero también se preveía que el margen de mejora local era amplio, y que el gran sacrificio físico que había desplegado el conjunto forastero podía acabar pasándole factura. También se intuía que el CD Casinos, de haber dispuesto de las mismas ocasiones de gol que su rival, sí hubiera logrado adelantarse en el marcador. En cualquier caso, quedaban por disputarse 45 minutos que se preveían intensos y emocionantes.
En la segunda mitad tomo cuerpo la abominación arbitral. Llegó la expulsión de Rafa Guillén por haber reclamado un saque de esquina con estos términos: “Por favor, árbitro, eso ha sido corner. Pítalo, por favor”. Esa expresión ofendió mucho al colegiado, quien amonestó al técnico local. Cuando éste, asombrado, le preguntó el porqué de dicha decisión… volvió a ser amonestado. Puro surrealismo. Nosotros, por el momento, no reproduciremos las ofensivas palabras que el colegiado vomitó sobre las jugadoras del CF Náquera.
Poco después, en una cabalgada de Noemí se gestó el 1-0: la pantera de Casinos se fue en velocidad y encaró a Mylena; remató la delantera y respondió bien la improvisada portera. Capturó el rechace Noemí, quien cedió el esférico a Mari Paz… ésta quebró a la defensa visitante Amparo y asistió a su compañera Paula Gabarda, quien anotó el primer gol de su equipo. Protestó mucho el conjunto visitante esta acción, porque consideraba que existía fuera de juego… sin embargo, las imágenes demuestran que las defensoras Eva y Virgi habilitan a Paula en su remate. El gol, por tanto, es legal. Por cierto, el colegiado atribuyó el gol a Tere Quintanilla. No daba pie con bola el pobre hombre….
Ahí comenzó el pandemónium: las protestas de Mylena acabaron con una segunda amarilla… aunque lo que desquició a la jugadora visitante fue el vejatorio comentario que le dedicó el árbitro. Vicky y Eva, quienes acudieron a mediar con el árbitro, también fueron amonestadas. Salió al campo el entrenador, para pedir calma a sus jugadoras, y también fue amonestado. Eva vio la segunda tarjeta amarilla, segundos después, también tras escuchar una frase salida de tono del colegiado. Y hubo otras dos tarjetas para jugadoras forasteras: una para Ruth (dorsal número 20) y otra para Marta (dorsal número 2). Pero el árbitro, que llegó dispuesto a cubrirse de gloria, falló al redactar el acta y le apuntó las dos tarjetas a Ruth… quien disputó todo el encuentro. De nuevo, surrealismo.
Con dos jugadoras menos sobre el terreno de juego (Mylena y Eva), el partido se quebró del todo. Marcó Mari Paz, de cabeza, tras un libre indirecto lanzado por Noemí… y el árbitro acertó al anularlo, por fuera de juego (fue uno de sus pocos aciertos, pero no le vamos a negar los que tuvo). Instantes después, Miriam entregaba un pase maravilloso a Paula Gabarda, quien se internaba en el área rival. La defensa naquerana basculó mal, creyendo que había fuera de juego (no era así), y Paula continuó avanzando… hasta que Tere Quintanilla (quien tampoco estaba en fuera de juego) acabó marcando el 2-0. Por cierto, y según el acta, Eva aún estaba en el terreno de juego cuando llegaba este gol. Hasta ese absurdo nivel de caos llegó la ‘deconstrucción’ del partido del colegiado.
Con las jugadoras del CF Náquera hastiadas por tanta adversidad (a la que cabe sumar la expulsión de Virgi, cuando ésta estaba siendo sustituida), todos los presentes enmudecieron ante un espectáculo dantesco. Daba verdadera pena presenciar lo que allí estaba ocurriendo. Noemí marcó el 3-0, pero lo único que quería el público era que acabara ya el partido. Al final, saludos entre las jugadoras de ambos equipos… con ánimos y consuelo de las futbolistas locales ante las abatidas jugadoras naqueranas (a quienes les dolía más la impotencia de haber sufrido una persecución arbitral tan burda que la derrota en sí). En fin, un partido deslucido por un árbitro que (dicho sea con el mayor de los respetos) no debería pitar jamás en ningún partido de ninguna categoría.
CD Casinos: Tamara; Carol (Zaira, 76′), Andrea, Sonia (Paula Gabarda, 41′), Diana (Julia, 68′); Miriam, Amparo; Laura, Mari Paz, Quintanilla (Gemma Moreno, 76′); Noemí.
CF Náquera: Mylena; Mireia, Eva, Amparo, Marta; Miriam (Leti, 70′), Virgi; Vicky, Ruth, María Rosique; Noelia.
Goles: 1-0: Paula Gabarda (60′); 2-0: Quintanilla (63′); 3-0: Noemí (80′).


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