El CF Náquera araña un empate en el campo del Atlético Saguntino, en un ambiente muy hostil
Una de las grandes ventajas que tiene el fútbol femenino respecto al masculino (al menos, lo que podemos contar por experiencia propia) es que no suelen verse acciones antideportivas y existe un mayor interés, por parte de las futbolistas, en jugar al fútbol que en perderse en riñas sin sentido. Existe un mayor respeto por el rival que cuando se enfrentan equipos masculinos, que suelen confundir ‘virilidad’ con ‘encefalograma plano’ y ‘valentía’ con ‘chulería’… y ciertos tics macarras/poligoneros.
Lamentablemente, en el choque de esta jornada vimos a un Atlético Moncadense muy agresivo (rozando la violencia) en más de una ocasión. Se puede entender que, en el fragor de la batalla, se caldeen los ánimos. Claro que ‘entender’ no supone ‘justificar’ (que quede claro). Pero que existan insultos y amenazas durante un partido no es propio de futbolistas, sino de hooligans. Y quien no sea feliz jugando al fútbol, debe dedicarse a otra cosa.
El partido fue extraño: el primer tiempo fue tosco, con poca profundidad y muchas imprecisiones. Acabó 0-0, como era de suponer. Ya en la segunda mitad manejó mejor el balón el combinado visitante, pero el equipo local fue más intenso (¡y ganar en intensidad a las chicas del CF Náquera son palabras mayores!). El Atlético Saguntino sabía que sus opciones de triunfo pasaban por presionar sin descanso, agobiar a sus rivales, acosarlas para forzar el error… tras un defectuoso saque de puerta llegó el 1-0 (minuto 54), con un remate de Julia.
Afortunadamente, volvió a aparecer Vicky (la chica que se adapta a cualquier posición en cualquier situación), y devolvió la igualdad al marcador con un remate que venía de un rechace de la zaga local. En fin, un gol de estar en el lugar adecuado en el momento preciso. Un gol que acabó valiendo un punto.
Lo malo es que los ánimos ya estaban muy caldeados en ambos equipos y se había envenenado el ambiente. Las pataditas sin balón, los empujones, los insultos habían hecho mella… Ruth dio una patada a una rival y se montó un tumulto. El árbitro expulsó a una jugadora por cada equipo (en el minuto 79) y rogó a todos los santos que pasara rápido el tiempo que restaba hasta llegar al minuto 90. Los segundos pasaron lentamente, y siguió el mal ambiente flotando sobre el terreno de juego… pero no hubo ningún otro encontronazo (¡por suerte!) ni variación en el marcador. Empate, al final, en un partido en el que reinó el mal rollo.
Atlético Saguntino: Andrea; Paula, Silvia, Isabel, Cristina; Elena (María Ruiz, 78′), Marina (Verónica, 45′); Laura, María Torrente, Selene; Julia.
CF Náquera: Aída; Mireia, Eva (Virgi, 61′), Mylena, Orla; Leti (Marta, 45′), Amparo (Miriam, 76′); María Poveda, Vicky, María Rosique; Ruth.
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