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Paco Monterde: “Mi ascenso con el San Antonio de Benagéber CF ha tapado muchas bocas”

Paco Monterde, entrenador del San Antonio de BEnagéber CF, habla sin pelos en la lengua: "Con mi ascenso en este club he tapado muchas bocas"
José García, .

Francisco Miguel Monterde Gimeno (conocido como Paco ‘Chato’ Monterde) nació en el bar ‘Apollo XI’ de San Antonio de Benagéber, el 30 de septiembre de 1963. Vino al mundo mientras su madre, Carmen, despachaba cafés en el negocio que regentaba el marido de ésta (también llamado Francisco). Allí fue alumbrado, en unas condiciones que se hacen difíciles de imaginar en la actualidad. A poco de nacer, fue pesado en una ‘báscula romana’ que había en el bar. Una estampa propia de otra época…

Su vinculación con el fútbol se pierde en el tiempo. Cuantos le conocen siempre lo recuerdan unido al balompié. Un deporte que es difícil de imaginar ahora, por lo mucho que ha cambiado: mucho más bronco, más aguerrido… y con más ‘testosterona’. Poco tiene que ver con el fútbol actual. Entonces también había calidad, pero la lucha por el esférico era tremenda. No existían tantos equipos como ahora, y llegar a un club importante estaba al alcance de muy pocos. Monterde estuvo en el varios equipos destacados: en Segunda División ‘B’ jugó en las filas del Valencia Mestalla CF, el CD Alcoyano, el Almería CF, el CD Olímpic de Xàtiva y el CD Sueca. También militó en el SC Requena, en Tercera División (y aquella categoría en nada se parecía a la actual).

Tras colgar las botas, dirigió sus pasos a los banquillos. Estuvo en la escuela de fútbol del Atlètic Vallbonense (cuyo primer equipo entrenó, más tarde), el CD l’Eliana, el AC Benaguasil, el CD Olímpic de Xàtiva, la UD Alzira, el CD Buñol, el Foios CD, Guadasuar CF y la UD Puzol. También ha trabajado en la elaboración de informes y la captación de futbolistas para el CD Castellón, el Levante UD, el Villarreal CF, el CD Atlético Baleares, el CD Alcoyano, el Hércules de Alicante CF y el CF Torre Levante. En la temporada pasada, el ‘Chato’ logró que un equipo de su pueblo subiera a Regional Preferente como campeón de Liga…

Enhorabuena por su temporada. Ha logrado un éxito inesperado…
Gracias. Ha sido una alegría muy grande. Los chavales han estado muy motivados y han luchado hasta el final. Quizá no quede bien que lo diga, pero es la verdad: hemos sido campeones con todo el merecimiento. Nadie ha trabajado más que nosotros. Hemos sido humildes, pero constantes. Y el buen trabajo suele verse recompensado.

Nadie esperaba algo así esta temporada. Ni siquiera usted… ¿o quizá sí?
No, claro que no. Cuando el presidente del San Antonio de Benagéber CF me propuso hacerme cargo del equipo, me dejó muy claro que el objetivo era mantener la categoría. La plantilla prácticamente no existía: tenía al portero José Antonio, al lateral izquierdo Ribé, a los mediocentros Julián y Rey, y al centrocampista Javi… bueno, y Andrés… que subía del Juvenil. No había dinero para fichar, yo debía ejercer no sólo de entrenador… sino también de secretario técnico. Debía rastrear el mercado, y ‘pescar’ jugadores que fueran descartados previamente en la Pobla de Vallbona, l’Eliana, Llíria, Riba-roja de Túria…

Debía crear una plantilla y convertirla en un grupo unido y sin fisuras.
Claro, y eso es lo más difícil. No es fácil, pero se puede crear una plantilla donde apenas hay puñado de jugadores. Lo más difícil es lograr que todos ellos ofrezcan un buen rendimiento… y que reine el buen ambiente. Muchos equipos fracasan porque, teniendo buenos jugadores, no existe un buen ‘clima’ en el equipo. Yo, afortunadamente, he tenido suerte en ese ámbito. Bueno, tampoco ha sido suerte… tuve que actuar, sólo una vez, y no me arrepiento. Lancé un mensaje a la plantilla: “Aquí se viene a competir y a disfrutar. Los ‘malos rollos’ no caben en este equipo”. Bastó con una decisión a tiempo para dejar todo claro.

Pero, insistimos, tampoco usted pensaba que iba a obtener unos resultados tan buenos tan pronto…
No, no… claro que no. Tampoco te voy a engañar: yo sabía, al poco de empezar a competir en Liga, que este equipo no iba a luchar por mantenerse. Se veía una actitud muy buena, se entrenaba con intensidad y se jugaba al 100% en cada partido. Imaginaba que este año quedaríamos entre los 5-6 primeros, si se hacían bien las cosas. Lo importante era crear un equipo sólido; yo me planteaba el ascenso, de cara a la temporada 2017/2018… pero ha llegado antes. Mención aparte para el preparador físico del club, Alberto Sanchis… él es un auténtico crack, y ha tenido a los chavales muy en forma toda la temporada… ésa ha sido una de las claves de nuestro éxito.

Y, con unas expectativas humildes, acaba logrando el campeonato de Liga, lo que supone ascender a Regional Preferente…
Sí. Y ahora puedo decir que este ascenso ha tapado muchas bocas… El tiempo pone a cada uno en su sitio; yo llevo mucho en el fútbol, y mucha gente ha opinado de mi trabajo sin tener conocimientos suficientes sobre mi forma de trabajar o los éxitos que he tenido, a lo largo de mi carrera. Estoy muy orgulloso de haber logrado ascender al San Antonio de Benagéber CF, equipo de mi pueblo natal… pero ya antes había tenido una carrera con grandes logros, le pese a quien le pese.

Pues usted siempre ha tenido fama de entrenador ‘barraquero’…
¿Barraquero? Un entrenador honesto juega del modo que mejor se ajusta a sus futbolistas, buscando los resultados más beneficiosos para el club. Esta temporada, mi equipo ha sido el tercer equipo que más goles ha marcado (57, junto al CD Pedralba) y la segunda mejor defensa de la liga (encajando 26 goles, sólo por detrás del Atlètic Vallbonense). Digo yo que algo habremos hecho bien. Pero aún te digo más: cuando dirigí al Atlètic Vallbonense que se quedó a las puertas de subir a Tercera División, mi equipo jugaba al fútbol que era un espectáculo: tocando el balón desde atrás, sin un balonazo, teniendo siempre el control del juego… tenía otro perfil de jugadores y podía jugar de otra forma. Es muy fácil juzgar ‘desde fuera’, sin saber nada.

¿Cuándo comenzó a creer que era posible subir?
Han sido un cúmulo de situaciones. La primera fue cuando recibimos al CDFB l’Eliana, en la jornada 4. Era un rival que llegaba con la etiqueta de ‘favorito al ascenso’, con un equipo que había acumulado tres triunfos. El choque acabó 1-1, pero creo que merecimos ganar; ahí ya vi claro que no éramos inferiores a uno de los equipos teóricamente más fuertes. La semana siguiente empatamos en casa del Atlètic Vallbonense, 3-3… y también creo que merecimos ganar. Y ya en la jornada 9, ganamos en nuestro campo 3-2 al Godella CF… que era, para mi, el club más fuerte. Fueron pasando las jornadas y fuimos sumando puntos, hasta que llegamos al ‘parón navideño’ y me di cuenta que realmente podíamos luchar por el ascenso.

¿Y qué hice entonces?
Decírselo a mis jugadores: antes de las vacaciones, se lo plantee a los chavales: “Chicos, casi se ha jugado media temporada y estamos empatados con el Godella CF, con 30 puntos. Somos segundos, empatados con el líder. Pero yo creo que si trabajamos durante las Navidades, iniciaremos el año más fuertes que nadie y los sorprenderemos”. Luego les dije que esa era mi postura, pero que quería que hablara con ellos. Y todos levantaron la mano y me dijeron: “Míster, cuenta conmigo”. Aún me emociona recordarlo, y me llena de orgullo. Y les dije: “Preparaos, porque el preparador físico va a ser duros con vosotros… pero la recompensa puede ser muy grande”.

Y acabó siéndolo…
Sí, pero nadie nos ha regalado nada. Nos lo hemos merecido, porque hemos hecho lo que no ha hecho nadie. Llegaron Fallas y volvimos a hacer una pequeña ‘pre-temporada’, igual que hicimos en Navidades… y luego, lo volvimos a hacer en Semana Santa. Mucha gente me decía: “¡Tenéis mucha suerte, ganáis muchos puntos en los minutos finales!”. Y yo me reía: porque suerte se da en un partido aislado, pero todos esos puntos logrados en el final de los choques se debía a que llegábamos más frescos que nuestro rival a los últimos instantes. Había un trabajo detras de esos resultados. Además, mi equipo estaba ultra motivado. De eso me encargaba yo.

Lo más sorprendente es que su equipo no fuera víctima del exceso de confianza… y que tampoco acusara la presión del liderato…
También eso se trabaja. Yo, en cada charla, se lo dejaba claro a los jugadores: “Señores, estamos arriba y ganamos partidos… pero que no se os olvide ser humildes. Si pensáis que habéis conseguido algo, llegará el batacazo. Hay que seguir como hasta ahora, compitiendo al máximo. Si lo damos todo, podemos ganar a cualquiera; pero si no rendimos al 100%, cualquiera nos puede ganar”. El equipo lo entendió y lo interiorizó. Y lo de la presión, es como todo: prefiero tener la presión de verme primero a la de verme último. El equipo tenía confianza, los rivales no veían la forma de ganarnos y éramos un equipo compacto. Sólo hemos perdido dos partidos: el primero, en la jornada 10, en el campo de CF Atlético Moncadense por 1-0 y porque no estuvimos a nuestro nivel habitual; ése fue el único día que realmente estuvimos mal, y aún así tuvimos el empate en nuestras botas. La otra derrota fue en la jornada 30, 2-1 contra el Atlético del Túria CF… pero en ese momento ya habíamos logrado matemáticamente el ascenso dos jornadas antes.

Para acabar, ¿cómo afronta la próxima temporada?
Con mucha tranquilidad. Se ha logrado el premio del ascenso, y ahora vamos a disfrutar en Regional Preferente. Seguimos siendo un equipo humilde, sin dinero para fichar a jugadores. Nos reforzaremos como podamos. Habrá alguna baja y varias incorporaciones, pero premiaremos al equipo que nos ha hecho subir de categoría. Confío en poder salvarnos, porque sé que los jugadores no me van a fallar. Todos van a demostrar que lo conseguido esta temporada no ha sido una casualidad: ha sido la recompensa a su trabajo, su disciplina y su ambición. Y yo estaré a su lado para demostrar que soy una persona con mucha experiencia en el mundo del fútbol, y que no necesito que nadie me dé su aprobación: yo sé cuáles son mis virtudes y mis defectos, y se me debe aceptar por lo bueno y por lo menos bueno. Soy como soy y estoy orgulloso. Yo no voy a cambiar por lo que piensen los demás, y los resultados avalan mi forma de ser y de actuar.

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