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Fútbol

CF Llíria y Rayo SAB CF empatar en un derbi con un final de partido muy animado

Reparto de puntos en el derbi comarcal que enfrentó en 'El Canó a CF Llíria y Rayo SAB CF
José García, .

Entretenido choque, en el que se enfrentaban dos equipos del Camp de Túria con una concepción futbolística muy diferente: por un lado, el CF Llíria es un equipo rocoso en defensa, con músculo en el centro del campo y unas bandas muy veloces; es el prototipo de equipo que sabe exasperar a su rival gracias a su buen despliegue táctico, y logra someterlo con veloces contragolpes. En el equipo destaca por encima de todos Ernest, un centrocampista total: roba balones, asiste a sus compañeros, ralentiza el juego o lo acelera… según sus intereses. Es todo un crack.

El Rayo SAB CF es un equipo que intenta jugar el balón casi desde su portería: en alguna ocasión recurre al desplazamiento en largo (tiene jugadores rápidos), pero lo suyo es avanzar con ágiles combinaciones (sucesión de paredes) o bien con conducción de esférico (ya que posee a varios dribladotes que parecen llevar la bota cosida al balón). El equipo, con Guillermo Guillén en el eje de la zaga ha ganado mucho. Su mejor futbolista en este partido fue, en cualquier caso, un extraordinario Jordi (en estos momentos, el mejor lateral izquierdo que hemos visto en mucho tiempo).

El partido comenzó como cabía esperar: el CF Llíria bien pertrechado en defensa (¡qué bien le vino al equipo que Veses actuara como central! ¡Qué seguridad le da a la zaga edetana!) y con Ernest bien secundado por Joshua, intentando impedir los avances rivales. El conjunto visitante, por su parte, era capaz de llegar a la meta rival con el balón jugado. Tiene calidad el equipo de ‘Miki’ Regalado y, además, ahora se nota al equipo con confianza en sus posibilidades.

La afición local muy pronto se sintió ultrajada por la expulsión de Sergio Carrasco (el ariete local). Presenciamos en directo el encuentro y no nos dio la sensación de que se cometiera ninguna injusticia contra el club lliriano. En casa repasamos el vídeo del encuentro y nos reafirmamos. Las opiniones son libres, pero los hechos son irrefutables: Sergio Carrasco atropelló violentamente a Jordi (sin opciones de disputarle el balón)… y luego, intentó bajar un pase bombeado empleando en antebrazo. Seguro que quería controlarlo con el pecho… pero también usó el hombro y una parte del brazo. Son dos tarjetas amarillas merecidasd, y no importa si el jugador estaba (o no) amonestado previamente… o si ésta llega en el minuto 23 (o el 93). La expulsión es adecuada y bien harían los aficionados llirianos en admitirlo. No querer ver algo que es transparente es un flaco favor a la entidad, bajo nuestro humilde punto de vista.

La expulsión afectó al transcurso del partido (lógicamente), pero no a su desarrollo: es más, sólo contribuyó a reforzar lo vista hasta ese momento: el equipo de ‘Rodri’ se aplicaba en defensa y buscaba rápidos contragolpes (estuvieron muy bien tanto Álexter como Segarra). Por cierto: desde la expulsión, el árbitro sólo amonestó a los jugadores locales en acciones imposibles de ser sancionadas… aunque hubo dos que dejó sin castigar. Tomen nota los lectores antes de emitir juicios previos. Y también quien asistió al partido.

El partido, en realidad, fue como un eterno bucle: el combinado de San Antonio de Benagéber llegaba al área rival, aunque sus remates siempre se encontraban con un espléndido Àngel. Y el CF Llíria, por su parte, generando acciones de auténtico peligro tras llegar ante el portero rival dando muy pocos pases. Tan cerca parecía estar el gol en una portería como en la otra, lo que habla muy bien del trabajo colectivo lliriano.

En el minuto 83, el lateral visitante Jordi (quien había estado inmenso en defensa) penetró en el área rival… y, aunque sufrió un claro penalti, aún logró enviar el esférico al fondo de la portería rival. Era el broche de oro a una actuación individual memorable. Le bastaba a su equipo con aguantar el marcador y no dejarle a su rival que se acercara a las inmediaciones de la portería defendida por Kiko.

Pues pudo más el empuje local que la eficacia defensiva visitante. Tras un pase desde casi el centro del campo de Ibai Verde, llegó el 1-1: el portero visitante quiso blocar el balón (y no despejarlo de puños) y, entre el centrocampista local Ernest y el defensa Guillén le hicieron una pantalla, que acabó con el guardameta por los suelos. Apareció por allí Dani Chelet, quien controló el esférico con frialdad y materializó el 1-1. Tras esa jugada, el colegiado mostró roja directa al jugador local Jordi (quien ya no estaba en el campo, tras haber sido sustituido en el minuto 75).

A partir de ahí, se ve todo en las imágenes. Un equipo buscó el gol del triunfo y el otro, que no se jugara más. Son dos posturas respetables. Llegados a ese momento, nadie quería perder… y lograr ese objetivo era innegociable. Al final, reparto de puntos en un final de partido muy intenso.

CF Llíria: Àngel; Lolo, Vicent, Veses, Jordi (Johan, 75′); Ernest, Joshua (Ibai Verde, 65′); Álexter, Ricardo (Kevin, 15′), Segarra; Sergio Carrasco.

Rayo SAB CF: Kiko; Raúl Fuertes, Juanvi (Álvaro, 88′), Guillén, Jordi; Montaner; Borja (Claudio, 88′), Javier Ruiz, Bonillo (Monleón, 80′), Mario García; Mario Caturla.

Goles: 1-0: Jordi (83′); 1-1: Dani Chelet (87′).

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