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Polideportivo

Héctor Catalá, el vecino de Serra que jamás admitirá que una meta es inalcanzable

El paratriatleta de Serra Héctor Catalá, un caso admirable se mire por donde se mire
José García, .

Una de las mayores alegrías para un periodista es poder contar la historia de personas que, más allá de sus logros (deportivos, intelectuales, profesionales), adquiere la categoría de ‘ejemplo a seguir’. Este es el caso de Héctor Catalá, un habitante de Serra que huye de esa etiqueta de ‘persona excepcional’… aunque sus vivencias sólo pueden ser catalogadas como ‘inspiradoras’.

¿Por qué será que las personas que más inspiradoras resultan suelen ser las más modestas? ¿Por qué quienes deben afrontar mayores dificultades en su día a día le restan importancia a sus logros, mientras quienes tenemos una existencia menos exigente nos quejamos habitualmente de las trabas (mucho menos importantes) que diariamente debemos superar?

Héctor Catalá es un vecino de Serra a quien se le diagnosticó ‘distrofia macular viteliforme de Best’: una enfermedad  ocular hereditaria y poco frecuente. Lo que habitualmente conocemos como una ‘enfermedad rara’; es, además, degenerativa e incurable: Héctor ha ido perdiendo ‘visión frontal’ (lo que le dificulta, por ejemplo, leer); ‘agudeza visual’ (a la hora de ‘enfocar’ las cosas que observa); ‘campo visual’ (cuántos elementos es capaz de ver a la vez); y capacidad para adaptarse a ‘cambio de luz’ (cuando se pasa de oscuridad a claridad, o viceversa). Nunca llegará a ‘ceguera total’, pero tampoco nunca desaparecerá. El nivel del desarrollo de esta enfermedad es aleatorio: el hermano de Héctor, Alberto, también padece esta enfermedad… pero la tiene ‘estable’ desde que nació.

Héctor es un paratriatleta excepcional, con un currículo que para sí quisieran muchos deportistas de todo el mundo. Es muy probable que ni el propio Catalá sepa cuantas copas, medallas y títulos se acumulan. Él le resta importancia a esos premios: “Hombre, es verdad que siempre se compite para ganar… pero yo te diría que yo entreno para superarme a mi mismo: ponerme a prueba, disfrutar de las sensaciones durante la competición, sentir que todos los meses de trabajo están dando sus frutos. Sólo llevo tres años dedicándome al deporte de forma ‘seria’, y aún es pronto para saber hasta dónde llegaré. Pero mi ilusión y ganas de trabajar nunca han menguado”.

El éxito deportivo: ¿genética o trabajo?
Como bien apunta el propio Héctor Catalá en su blog (http://hectorcatala.blogspot.com.es), “lo único que puedes hacer es asumir la enfermedad que se padece y vivir con ello”. Siendo un niño, Héctor sufría dolores de espalda… por lo que se le recomendó practicar natación. Fue entonces cuando conoció a quien acabó siendo un gran amigo suyo: Roberto Bravo, vecino de Bétera… y con quien compartió anécdotas, entrenamientos y competiciones.

Una de las preguntas recurrentes suele ser: “Héctor, el secreto de tu éxito deportivo ¿se fundamenta en una genética propicia, o tiene como base el trabajo?”. Este vecino de Serra, ríe y comenta: “Mira… te cuento una anécdota: siendo yo un niño, nos hicieron a mi hermano y a mi unas pruebas de corazón. Los resultados, que no recuerdo exactamente, vinieron a apuntar que el número de pulsaciones que ambos teníamos ‘en reposo’ era más elevado de la media. Es decir, que tendríamos dificultades en la práctica de deportes que supusieran un elevado desgaste físico: en competiciones largas, en pruebas en las que se somete a un esfuerzo prolongado al corazón…”.

“…y menciono esta anécdota porque pensé: Bueno, si yo m empeño en poder practicar ese tipo de deportes… ¿qué o quién me lo impedirá? ¿Mi propio cuerpo? Ya lo veremos”. Pues dicho y hecho: Héctor Catalá comenzó a preparar a su organismo para disfrutar del deporte durante horas y horas. Probablemente, en aquellos momentos no se planteaba ser un profesional: simplemente quería demostrar que, aunque la genética no sea la idónea, el sacrificio es el mayor motor para alcanzar cualquier meta. A un servidor le resulta imposible no evocar la película ‘Gattaca’, al escuchar a Héctor Catalá.

“Nunca me digas que no podré hacerlo”
Evidentemente, a estas alturas queda claro que Héctor es un competidor nato: un tipo que nunca tira la toalla, que no se rinde y que no acepta que un obstáculo que se cruce en su camino le impida seguir avanzando. Ojo, dentro y fuera de una competición deportiva: “En otro momento de mi vida, cuando debía determinar qué clase de estudios superiores quería cursar, alguien me dijo que una Ingeniería era algo demasiado complicado, con un temario que sería muy exigente para alguien con una limitación visual como la que yo tengo. Y volví a pensar que todo dependía de mi actitud”, nos comenta, riendo…

…Como el lector o lectora habrá podido suponer, Héctor Catalá finalizó su Ingeniería Industrial. “Sé que no hay muchos casos como el mío en España, y sé que esa persona no lo dijo para desanimarme… probablemente, lo que pretendía era que no me llevara un disgusto… si fracasaba yo en mi empeño; lo que pasa es que me gusta afrontar los retos, y con sus palabras lo que hizo fue estimularme para querer lograr ese título con aún más ganas”, resume Héctor.

Experiencias con ‘El Insu’
Héctor Catalá, lo hemos dicho, coincidió en sus inicios en la práctica deportiva con Roberto Bravo. Ahora lo hace con Luis Javier Castellano (a quien se conoce con el apodo de el ‘Insu’). Le preguntamos por el origen de ese mote, y Héctor nos lo revela. Nosotros lo guardamos y lo revelaremos en el futuro (aunque seguramente muchos saben el por qué de este sobrenombre). Lo que está claro es que ese ‘Insu’ se ajusta como un guante a cómo es el guía de Catalá durante las pruebas. Y, además, estamos ante un compañero de peripecias extraordinario…

“El ‘Insu’ es un crack. Es mi guía dentro y fuera de la competición. Es una persona que nunca pierde el saber estar. Viajas por el mundo, te pierden una maleta y el en seguida toma la iniciativa. Es Policía y eso parece que forma parte de su personalidad: es tranquilo, educado, muy metódico. Nunca le sobrepasan los acontecimientos, siempre sabe enfocar el problema y busca la solución muy rápidamente”, nos explica Héctor. Prácticamente, en cada viaje se vive una nueva anécdota: “Viajamos mucho y nos hospedamos en lugares económicos… que rara vez coinciden con la imagen que se ‘ofrece’ al posible huésped. ¡Tenemos historias para llenar un libro! La gente no se creería en qué sitios hemos pasado alguna noche”, nos cuenta entre carcajadas el paratleta de Serra.

“El éxito relaja”
Una de las mayores satisfacciones de este vecino de Serra está en lo bien que se complementan ambos: “A los dos nos encanta competir. Tenemos ambición y ganas de superarnos, y las anécdotas son innumerables. Cuando estamos en la carrera, la idea que subyace está muy clara: ‘Mientras la prueba se disputa, tú y yo no somos compañeros; somos rivales’. Y, aunque suene extraño, es así: nos debemos exigir el máximo el uno al otro, porque los rivales hacen exactamente lo mismo”.

“Una vez escuche a un competidor decir: ‘El éxito relaja’. Y, aunque pueda sonar muy exagerado o radical, es la pura realidad: Cuando alguien comienza a destacar y obtiene buenos resultados, puede caer en la autocomplacencia; ojo, no digo que tenga que ser obligatoriamente así… pero una cosa es pensar: ‘mira, vamos progresando bien’… y otra es decir ‘vale, ya no me debo exigir más’. A eso me refiero: cuando crees que ya has alcanzado tu máximo, yo creo que debes marcarte un nivel de exigencia mayor. No vale con mantenerte, porque es muy probable que el resto de tus rivales deportivos sigan progresando y acaben superándote”. Así de claras tiene las cosas Héctor Catalá.

“Más fuerte que el vinagre”
Le comentamos, durante la entrevista, que sabemos que él está obteniendo grandes resultados últimamente gracias a su gran dedicación: “Estás más fuerte que el vinagre”, sentenciamos. El ríe y nos comenta: “Es curioso que hagas ese comentario, porque tengo amigos en otras comarcas de la Comunidad Valenciana, en las que se dice muy habitualmente esa frase… y más de una vez me la han dirigido a mi”.

En cualquier caso, Héctor Catalá es muy concienzudo en su preparación física: “El éxito pasa por el trabajo. Y el trabajo tiene tres patas: entrenamiento, alimentación y descanso. Tengo la suerte de contar con dos profesionales que son dos cracks: uno es Jordi Jordá, vecino de Bétera y que ejerce de entrenador; el otro es el nutricionista deportivo, quien se encarga de marcarme las pautas de qué debo ingerir y qué no… y en qué cantidades. También es importantísimo el descanso: si no se duermen las horas necesarias, el cuerpo lo acaba notando”.

Mundial a la vista
Ahora mismo, Héctor Catalá está preparándose para una gran cita del año: el triatlón de Rótterdam, que se disputará en esta localidad de Países Bajos del 14 al 17 de septiembre. Se trata de una prueba de ámbito mundial, en la que estarán presentes los mejores competidores del mundo. “Ahora estoy en lo que llamamos una ‘fase de carga’: en ellas, dedicamos 30-35 horas de entrenamiento específico a la semana”. No está nada mal…

Para que nuestros lectores y lectoras puedan hacerse una idea de qué supone una de esas ‘fase de carga’, le preguntamos a Héctor Catalá cómo se divide ese entrenamiento: “Bueno, pues se fijan unas distancias que deben cubrirse semanalmente. Ahora mismo, estoy en torno a los 30 kilómetros de natación; los 450 kilómetros en bicicleta; y otros 60 kilómetros de carrera. Aparte, ejercicios específicos en gimnasio”. Cada semana: ¡casi nada!

Profeta en su tierra
Recientemente, en su población local se le brindó un pequeño homenaje. En el contexto de las fiestas locales de Serra, y con motivo del pregón, las autoridades locales quisieron reconocer la labor que efectúan como ‘embajadores’ de este pequeño municipio del Camp de Túria el propio Héctor Catalá; el Club de Tenis Torre de Portacoeli de Serra; y el fotógrafo Pascual Navarro, vecino de la localidad recientemente fallecido.

Al mencionar este asunto, percibimos en Héctor una mezcla de sentimientos: por un lado, orgullo; y por otro, pena. Y es que el triatleta paralímpico tenía una gran relación de amistad con Pascual: “Su pérdida fue muy dolorosa para mi. Lo conocía de toda la vida, casi nos habíamos criado puerta con puerta. Fue uno de los primeros que supo la enfermedad que sufro, y siempre me dijo que llegaría lejos… con mi pasión y mis ganas de superarme. Él mismo era un chico muy amante del deporte y la naturaleza, y tenía un especial talento para capturar la belleza de un momento, con su cámara de fotos. Era una magnífica persona y lo tengo muy presente, cada vez que compito”.

El pasado 29 de abril, Héctor tenía claro que deseaba dedicarle el triunfo a su amigo Pascual: “Estaba compitiendo en el Campeonato de Europa de Duatlón, que se disputaba en Soria. El clima no era el más propicio: mucho frío y una competición disputada a 1.100 metros de altitud. Pero ‘Insu’ y yo teníamos claro que era innegociable ganar ese día. Yo estaba afectado por tan reciente pérdida… pero sé que Pascual hubiera querido que lo diera todo en la competición, y así lo hice. Y seguro que él también me ayudó a ganar ese día”.

En cuanto al homenaje en sí mismo, es evidente que Catalá se siente muy orgulloso de su municipio natal: “A pesar de todo, yo me considero un chico normal. Tengo el apoyo de mi familia y el de mis amigos… y respeto mucho a mis adversarios en cada competición. Me gusta disfrutar de cada reto y siempre tengo un recuerdo para mi localidad: el cariño que percibo en la gente, los mensajes de ánimo que me mandan… noto que la gente se alegra por mis triunfos y me anima, cada vez que me ve”.

“Yo lo dije cuando tuve que hablar ante la gente, durante ese acto de reconocimiento: ‘Mis éxitos son los de Serra’. Y lo digo de corazón, porque todos representamos a nuestro pueblo y todos nos alegramos cuando alguien y todos nos sentimos orgullosos cuando otro vecino o vecina contribuye a hacer más conocido a Serra. No hay mayor alegría para mi que sentir ese apoyo popular y contribuir, en la medida de mis oportunidades”, concluye Héctor Catalá. Una persona capaz de superar el obstáculo más complicado, sin perder la sonrisa ni la modestia. Un individuo que es un referente vital, por su optimismo, su sencillez y su cercanía. Y un orgulloso vecino de Serra, que siempre tiene presente a sus amigos… por muy lejos que esté de su ‘patria chica’.

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