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El CEB Llíria se cortocircuita en el último cuarto y es superado por un eficaz CB Myrtia

José García, .

Mal colofón para un partido que apuntaba muy bien. Cuando, al final del primer cuarto, el CEB Llíria lograba imponerse al todopoderoso CB Myrtia (con un tanteo de 18-12), eran muchos los aficionados que sentían como se les erizaba el vello y les invadía una sensación de nostalgia… que hacía recordar, a los más veteranos, las gestas del pasado.

El conjunto lliriano no logró mantener el ritmo de su intensidad ofensiva en el segundo parcial, en el que el CB Myrtia supo aprovechar la profundidad de su banquillo y la veteranía de sus mejores jugadores. Con el paso de los minutos, la ventaja en el marcador del combinado edetano fue desapareciendo… y, cuando se alcanzaba el descanso, el tanteo era de un apretado 32-35. Si el equipo de Toni Victoria mantenía el espíritu combativo, se podía llegar a un final de encuentro muy ‘apretado’.

Y así fue, aunque con un juego bastante irregular. El CEB Llíria no estaba demasiado acertado en ninguna faceta del juego… pero deslumbraba con su intensidad defensiva. Pla de l’Arc era un jugador más y los guerreros llirianos sacaban fuerzas de flaqueza para imponerse en el tercer parcial (17-13) y llegar a los últimos 10 minutos de partido con una mínima renta en el marcador (49-48).

¿Qué pasó, a partir de entonces? Un colapso, una pérdida total en el criterio ofensivo, una racha interminable de malos tiros… el parcial (4-23) lo dice todo. El CEB Llíria se ofuscó, insistió en lanzamientos de tres que no entraban (4/22 en lanzamientos de larga distancia, un paupérrimo 18% de acierto). En fin, una catarsis negativa, ante la que el CB Myrtia supo reaccionar con aplomo: frente a los tiros precipitados del equipo local, buena selección de lanzamiento y jugadas sencillas en el combinado visitante (en los últimos minutos, ya que a lo largo del partido perdió 17 balones el equipo entrenado por ‘Quini’ García).

El doloroso tanteo final (53-71) no hace justicia a lo vivido en tres cuartas partes del partido… pero debe invitar a la reflexión, para aprender de los errores. El combinado edetano pagó caro sus malos tiros de tres (el acierto en los tiros de dos fue discreto: un 41%) y su inferioridad en la lucha por el rebote: 24 capturó el CE Bàsket Llíria, frente a los 38 conseguidos por el equipo murciano.

En las filas locales, Vicente Faubel aportó 12 puntos (con 3/9 en tiros de 2 y 1/3 en tiros de 3) y fue el máximo rebotador de su equipo (logró 7 rechaces). Rubén Ramos fue el mejor jugador interior de su equipo, con 12 puntos (4/9 en tiros de 2) y 5 rebotes). Cándido Matoso brilló menos que otros días (10 puntos, 4 rebotes) y Víctor Pérez estuvo irreconocible: 8 puntos (con 2/5 en tiros de 2 y 1/8 en tiros de 3). Liam McGuirk, por su parte, aportó 8 puntos, 3 rebotes y mucha intensidad.

En el CB Myrtia, las estadísticas nos ofrecen la imagen de un equipo coral, en el que se reparten los puntos, los rebotes, las recuperaciones de balón… Samuel Alcaraz aportó 13 puntos y 4 rebotes; José Luis Llorente también consiguió 13 puntos y 4 rebotes (aunque con malos porcentajes: 2/7 en tiros de 2 y 1/7 en tiros de 3); Jorge Lledó, quien acabó el partido con un dedo fracturado, logró 12 puntos y Marcos Molina firmó una buena actuación, con 11 puntos (1/2 en tiros de 2 y 3/3 en tiros de 3) y 8 rebotes. El mejor del equipo murciano fue Juan Ignacio Jasen, autor de 16 puntos (¡14 de ellos desde la línea de tiros libres!) y 9 rebotes.

CEB Llíria (53): Vicente Faubel (12), Víctor Pérez (8), Liam McGuirk (8), Jorge Marín (0), Cándido Matoso (10); Carlos Faubel (3), Javi Martínez (0), Migue Taroncher (0), Rubén Ramos (12).

CB Myrtia (71): Juanjo Coello (0), Juan Ballesta (2), Samuel Alcaraz (13), Juan Ignacio Jasen (16), Marcos Molina (11); José Luis Lorente (13), Quique Navarro (0), Jorge Lledó (12), Juan Oliva (4).

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