El nadador edetano Daniel Ponce participará en una prueba en la que recorrerá 81 kilómetros en el río Ganges
El próximo 27 de agosto, el nadador Daniel Ponce viajará a la India para participar en una competición única en el mundo: la ‘Bhagirati River Marathon Swim’; una prueba de 81 kilómetros (casi dos veces la mítica prueba de atletismo), que transcurre entre las localidades de Jaginpur y Berhampur. “Supongo que serán unas 11 ó 12 horas nadando”, explica este joven con absoluta normalidad. Es la competición más larga de todo el mundo y, con la de este año, se habrán disputado 74 ediciones.
Los participantes deberán recorrer, nadando, la distancia que separa los municipios de la Pobla de Vallbona y Valencia… ¡cuatro veces! Dicho de otro modo: ir de la Pobla a Valencia, de Valencia a la Pobla, de la Pobla a Valencia y, una vez más, de Valencia a la Pobla. Nadará en ese día Daniel lo que muchos no nadamos a lo largo de toda una vida…
Un coloso en el agua
Daniel Ponce tiene 23 años y forma parte del Club de Natación Llíria (entidad deportiva de localidad en la que reside desde hace muchos años)… aunque él nació en el pequeño municipio de Cirat (en la comarca del Alto Mijares, que pertenece a la provincia de Castellón). La próxima semana TúriaSport.es publicará una amplia entrevista sobre un joven que no es en absoluto alguien corriente, por mucho que él insista que es una persona “totalmente normal y nada excepcional”. Lo dice un chico que trabaja, estudia y nada unas 20 horas a la semana… ¿Cuántos de nosotros no hacemos eso mismo, todas las semanas desde hace varios años?
Daniel no será el único representante valenciano en esta prueba: también participarán el ilicitano José Luis Larrosa y el alicantino César Hernández. El representante del Club de Natación Llíria admite que está muy centrado en su próxima participación en la prueba que se disputará en el río Ganges: “Es una mezcla de emoción y nervios antes de someter al cuerpo a una prueba tan extrema. Tengo muchas ganas de que llegue el día 27 de agosto. No es sólo la distancia que deberé recorrer, sino las condiciones que hay en ese río”.
Los peligros del río Ganges
El río Ganges es, para muchos habitantes de la India, un río sagrado. Tiene una profundidad media de 16 metros, que alcanza un máximo de 30 metros. En épocas lluviosas, como las que se están dando este año, llega agua desde múltiples afluentes. El caudal baja con mucha fuerza, y no es extraño que las aguas arranquen árboles. “Uno de los principales problemas de nadar en esta prueba está en sufrir algún corte, si algún elemento que baja por el río impacta con mi cuerpo”, señala Daniel.
El corte, en sí mismo, no sería un gran problema en prácticamente ningún otro río… pero, en el Ganges, es habitual que se viertan las cenizas de las personas que fallecen en la India; también se arrojan a sus aguas animales muertos o, incluso, cadáveres de personas. Todo ello, naturalmente, motiva que una herida pueda infectarse rápidamente y causar una enfermedad seria… y un corte es una vía muy rápida para que esa infección se produzca. Pero Daniel no se preocupa por eso: lo suyo es nadar, competir contra sí mismo, medir sus propias fuerzas y completar el recorrido.
Sin traje de neopreno… y a ciegas
Una buena manera de evitar los peligros de las infecciones sería emplear un traje de neopreno. Pero Daniel Ponce ni se plantea participar en esta prueba de esa manera: “Imposible. Yo suelo nadar en temperaturas en torno a los 20 grados. En la India, estaremos casi a 30 grados. Me daría algo, con un traje de neopreno. Iré con unos pantalones cortos y un gorro, similar al que emplean quienes practican waterpolo. ¡Y el gorro, porque nos obligan!”.
Otra dificultad añadida está en que, obviamente, el nivel de insalubridad y de contaminación del río Ganges implica que sus aguas no son ‘cristalinas’, precísamente: “No, en absoluto. El agua es marrón oscuro y no ves más allá de tu propio codo. Me iré orientando mientras tenga la cabeza por fuera del agua; cuando esté bajo ella, me guiaré por mi instinto y por lo que haya visto poco antes de dar la brazada”.
Ahora mismo, Daniel entrena con los ojos cerrados, literalmente, para prepararse para una prueba excepcional: “No puedo prepararme en unas condiciones diferentes a las que deberé afrontar en la India. Prepararme de este modo es un reto más. Y participar en esta competición es una experiencia que nunca olvidaré. Me apasiona la natación y me encanta viajar por el mundo. Sé que voy a vivir algo que no se puede explicar, es algo que sólo experimentan quienes participan en esta carrera. Me muero de ganas de participar en esa competición y pienso disfrutarla al máximo”. Te deseamos muchísima suerte, Daniel.
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