El CEB Llíria renueva el contrato de su ala-pívot Rubén Ramos

Segundo movimiento en los despachos del CEB Llíria, de cara al curso baloncestístico 2017-2018. Tras el cambio en el banquillo (con Ferran Pizcueta sustituyendo a Toni Victoria), el equipo lliriano quiso renovar cuanto antes a su ‘jugador alto’ más determinante: el pívot canario Cándido Matoso. Ahora hace lo mismo con el polifacético ala-pívot Rubén Ramos, un jugador llegado a nuestra comarca la temporada pasada (y que ofreció un gran rendimiento sobre la pista).
Rubén Ramos ha llegado a un acuerdo con el Club Esportiu Bàsquet Llíria para continuar jugando con el conjunto edetano por segunda temporada consecutiva. Este espigado y joven baloncestista valenciano, formado en la cantera del CB El Pilar (en donde estuvo 7 temporadas), pasó posteriormente por el Valencia BC (durante otras 3 campañas) y jugó en dos ocasiones para el CB Alginet. La pasada campaña llegó al club edetano, ofreciendo un resultado magnífico.
Polifacético y sacrificado
Si por algo destaca Rubén Ramos es por su increíble variedad de recursos: la temporada pasada fue un destacado baloncestista del CEB Llíria en el apartado anotador (con casi 12 puntos por partido), un buen reboteador (capturó casi 4 rechaces de media) y un magnífico intimidador (con más de un tapón por partido). No son unos números nada discretos, si tenemos en cuenta que nos encontramos ante un jugador de 22 años (pronto cumplirá los 23), con 2,00 metros de altura y menos de 80 kilos de peso (que se enfrentaba habitualmente a tipos más veteranos y con muchos kilos de diferencia).
“Yo estoy para jugar donde me diga el entrenador”, comenta Rubén. Le hemos preguntado si, por su constitución física, no es más un ‘3’ que un ‘4’. “Yo trabajo para aportar mi granito de arena al equipo, e intento ganarme un puesto en el equipo en cada entrenamiento. Luego es el técnico quien te ubica en cada posición. Está claro que en el juego interior me debo enfrentar a jugadores con más kilos que yo, pero estoy trabajando en el gimnasio para ser más duro en esa lucha”.
En la pasada campaña, Rubén Ramos fue también el jugador con mejor porcentaje de tiro de 3 puntos: “Estoy bastante contento con mi tiro, aunque siempre se puede mejorar y yo ya estoy intentando ser aún más consistente. Me considero un jugador trabajador y constante. Sé que puedo mejorar y me motiva ir viendo los pequeños avances que logro. Me apasiona jugar al baloncesto y competir en la cancha me hace feliz”. Como decimos, estamos ante un joven muy sensato, humilde y con una ética de trabajo envidiable.
Pasado espectacular… y futuro por descubrir
En el pasado, Rubén Ramos llegó a estar en una concentración de Navidad con la Selección Sub-18 de España: “Fue una experiencia bonita, aunque acabé siendo descartado. Había mucha competencia, pero pude estar concentrado con jugadores como los hermanos Hernangómez, Edgar Vicedo, Alberto Abalde, Ilimane Diop… jugadores que hoy compiten en la Liga ACB o incluso en la NBA”. Un ejemplo de que el actual jugador del CEB Llíria apuntaba muy alto…
Y es que Rubén Ramos despuntó mucho cuando era (aún) más joven: en el año 2012, se disputó en Zaragoza un Campeonato de España (en categoría Júnior). En dicha competición, Rubén defendió los colores del Valencia BC y tuvo enfrente a jugadores como Oriol Paulí (hoy en el CB Gran Canaria), Edgar Vicedo (CB Estudiantes), Alberto Abalde (reciente incorporación del Valencia BC, que entonces compitió en las filas del Joventut de Badalona); como el sueco Ludvig Håkanson (ahora en Baloncesto Fuenlabrada) o los pívots senegaleses Ilimane Diop (hoy en Baskonia) y Moussa Diagne (FC Barcelona); o como ‘Willy’ Hernangómez (ahora en la NBA, en las filas de los New York Knicks) y Juancho Hernangómez (también en la NBA, en los Denver Nuggets). En aquel torneo también apuntaba maneras un joven letón… de nombre, Kristaps Porziņģis. En efecto, ese que hoy enamora a los seguidores de los New York Knicks.
Pero que nadie crea que Rubén Ramos es un jugador que está cerca de alcanzar su techo: dotado de un gran tiro, con magníficas condiciones físicas y una gran personalidad, a este competidor nato nada ni nadie le quita las ganas de seguir compitiendo. No sabemos dónde estará, dentro de unos años… así que los aficionados al baloncesto en el Camp de Túria deben acudir al pabellón Pla de l’Arc, para poder decir: “Yo vi jugar a Rubén Ramos cuando estaba en el CEB Lliria, en la EBA”.
El apoyo de la afición
Y es que ese es uno de los motivos por los que Rubén Ramos ha decidido seguir en el CEB Llíria: su afición. Porque en la liga EBA puede haber equipos con mayores presupuestos y objetivos más ambiciosos (que no tienen por qué cumplirse, por mucho dinero que se invierta)… pero en pocas ciudades se vive más el baloncesto que en la antigua Edeta, que cuenta en la actualidad con un patrimonio que muchos quisieran para sí mismos: sus seguidores.
“Es verdad que el CEB Llíria es un club quizá modesto, en comparación a otros de la EBA, pero puedo asegurar que en ningún otro equipo he vivido un apoyo de la afición tan grande. No hablo de que vengan a vernos familiares o amigos, sino de un grupo grande de seguidores que nos animan durante todo el partido. Aficionados al baloncesto que sienten este deporte como yo lo siento, que vibran con cada jugada y que se encargan de animarnos sin descanso… eso es algo que se encuentra en muy pocos sitios. Yo, sólo lo he vivido aquí, explica Ramos.
“Y puedo asegurar que, cuando estás en la pista, ese apoyo te da fuerza cuando estás fatigado, cuando estás frente a un jugador que te supera en kilos o altura, cuando no estás teniendo una gran actuación individual… ver cómo se levantan de su asiento ante un tapón, un mate, un triple o un robo de balón que acaba en contragolpe te hace no sentir la fatiga y dar el 110%. Es la diferencia entre vivir una acción aislada o comenzar a creer en una remontada… o en irse en el marcador. Para cualquier jugador es importante sentir el apoyo de su gente”.
Objetivos para esta temporada
El otro gran motivo para la continuidad de Rubén Ramos en el CEB Llíria es la oportunidad que le ofrece para seguir evolucionando en su baloncesto y el buen ambiente que se respira en el vestuario: “Entrenamos cuatro veces a la semana, luego competimos los fines de semana… pasamos muchas horas con los compañeros y es fundamental que exista buena química con los jugadores con los que compartes vestuario. En el CEB Llíria es así, somos un grupo muy unido y realmente hay mucha complicidad. Hay compañerismo, buen rollo y eso se ve reflejado en la pista, obviamente”.
El ala-pívot valenciano apuesta, desde su modestia, por seguir evolucionando: “Estamos cerca de comenzar la pre-temporada y, aunque el descanso viene bien para ‘desconectar’ tras una temporada exigente, yo ya estoy pensando en qué puedo aportar al equipo y qué debo mejorar. Espero ser más fuerte, tener más confianza en mi tiro… me planteo mejoras en mi juego individual y mi aportación al juego colectivo. Mi ilusión es seguir desarrollándome como baloncestista, crecer y ampliar mis recursos. Para lograrlo será muy trabajador, me esforzaré al máximo y lo daré todo en cada entrenamiento y en cada minuto de juego en la próxima Liga”.
Los aficionados del CEB Llíria están de enhorabuena, ya que las dos primeras renovaciones del equipo desbordan ilusión y compromiso con el club edetano. Esperemos vivir muchas alegrías en la campaña 2017/2018. TúriaSport.com estará ahí para seguir contándoselas a nuestros lectores.



Deja un comentario